La relación entre sexo y arte

A estas alturas, nadie puede negar que el sexo ha desempeñado un papel muy importante a lo largo de la historia del arte. Hace más de dos mil años, desde los etruscos, que los artistas han encontrado en el sexo su fuente de inspiración. Al fin y al cabo, el sexo siempre ha tenido un rol central en el ser humano y es normal que se canalizara a través del arte, ya sean pinturas, esculturas, música o cine.

Muchas personas de diferentes países han dedicado buena parte de su tiempo a investigar y analizar la estrecha relación entre estos dos mundos. Hay que tener en cuenta que en la Tierra hay culturas muy diferentes, e incluso en un mismo lugar las tendencias cambian según la época en que nos encontremos. Sin embargo, lo que no se puede negar es que siempre ha habido un interés enorme por parte de la sociedad, aunque fuera un tema tabú y se reprimieran opiniones y sentimientos.

Habrá quien piense que el arte con motivos sexuales está reservado a outsiders, pero nos encontramos a grandes estrellas mundiales del arte que se han hecho un nombre en el mundillo y han dedicado parte de su obra a representar aspectos de la vida sexual. Entre los autores clásicos nos encontramos a gente de la talla de Rodin o Rembrandt, que incluían en su repertorio escenas subiditas de tono. Ellos no fueron los primeros, claro está, puesto que encontramos pinturas anteriores en paredes y suelos que explicitan el disfrute que aporta el sexo desde el principio de los tiempos. Más adelante, otras estrellas del arte han dado rienda suelta a su sexualidad a través del arte, con nombres tan destacados como Pablo Picasso, Andy Warhol o Jeff Koons, entre otros.

La censura y la tradición judeocristiana siempre ha intentado limitar ciertas expresiones artísticas. En cambio, la historia nos enseña que lo censurable puede cambiar de una época a otra, y lo que hoy se entiende como algo para mayores de edad, en el futuro puede cambiar. Y viceversa.

Por ejemplo, una época tan oscura y represiva como la Edad Media nos dejó verdaderas obras de arte con fornicadores, masturbadores o falos gigantes. Curiosamente, se utilizaban para decorar iglesias, y es que el arte románico es un fascinante universo en sí mismo. Lo cierto es que esas imágenes aparecen en diferentes lugares de España, Francia y otros países con una tradición eclesiástica muy marcada, pero que no por ello ello rechazaba al cien por cien las imágenes de carácter sexual en las paredes de los templos o incluso en las pilas bautismales.

arte sexo

Estas representaciones pretendían mostrar la imagen del pecado. Lógicamente, el objetivo era tratar de evitarlo, puesto que el adoctrinamiento de aquella época era fuertemente ejercido por todos los estamentos de la Iglesia, ya que la Biblia condena abiertamente la homosexualidad, por ejemplo, y nunca ha tenido objeciones en criticar esta orientación sexual, incluso en nuestros días, ahora que la sociedad es más tolerante que nunca en ese sentido.

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